Tag Archives: mochilero

  • 0

Los Roques en mochila – ¡Adiós Charallave¡

Tags : 

El arribo a Los Roques

El arribo a Los Roques

Día 4. 25 de Julio 2.018.

Sin esperanzas, como golpeados, la moral por el piso, solo yo me engañaba con “hoy si lo vamos a lograr”, entre tanto Carlos cada día tenía el ceño más fruncido y sufría de algo así como, “trastorno bipolar a ratos”.

Entraba al aeropuerto un señor canoso, gordito, simpaticon, empece a recordar entonces el momento vivido hacía dos días cuando Edgardo me invita a un café y ese mismo piloto estaba en el cafetin del aeropuerto. Fue allí que le digo “él ha llevado a varias personas hasta Los Roques”, los ojos de Edgardo brillan y desde la mesa le dice al piloto “maestro, yo le pago, venga acá para que conversemos”. El piloto acepta y comienza “el cuadre perfecto”. “¿Cuántos son Ustedes?, ¿cuatro?” pregunta el piloto, “coño yo no tengo peo en llevarlos pero mañana no, pasado mañana que salgo a Los Roques”, “perfecto capitán, aquí nos vemos si no logramos irnos antes” le respondí yo.

“Buen día capitán” le digo al piloto, “epa buenos días, ahorita no salgo, como al mediodía vuelo, ¿cuantos son Ustedes, cuatro?” me dijo acelerando su paso hacía la escalera que servía a la zona de embarque, “ok capitán, no hay problema nosotros esperamos, somos dos”. Pasados unos 20 minutos el compañero del piloto baja a la sala de espera y nos dice “la cédula muchachos”. No me entraba la emoción en la cara. El piloto estaba haciendo su plan de vuelo y nos iba a incluir en el mismo.

A las 11 y 30 am somos llamados a la zona de embarque, no lo podíamos creer, lo logramos al cuarto día, nos montamos en la avioneta YV-2199 piloteada por el Capitan Ernesto, solo 40 minutos en un vuelo tranquilo.

Carlos estaba emocionado, su primera vez en avión, yo fui de copiloto, aproveche de repasar aquellos conocimientos respecto a las tecnicas de vuelo que había aprendido hacía casi 20 años en Maracaibo como Planificador SAR.

Los Roques nos recibió con un bello sol, aterrizaje suave, un agradecimiento inmenso al capitan Ernesto, salimos de la pista y al pisar la arena de playa que inunda al pueblo Carlos se hinca y besa el suelo, fue extenuante mentalmente buscar la cola, pero ¡VALIÓ LA PENA!. Albacora y María nos esperaban.

Ahora es que empieza lo bueno…

Los Roques, pueblo de pescadores

Los Roques, pueblo de pescadores


¿Quieres viajar a Los Roques?, consulte nuestros paquete LOS ROQUES FULL, no se arrepentirá:


  • 0

Los Roques en mochila – Operación Aeropuerto

Tags : 

En el Aeropuerto Charallave

En la dulce espera de la cola

Día 1. Domingo 22 de Julio 2.018.

Logramos conseguir un vecino del apartamento en Charallave para que nos sirviera de taxi hasta el Aeropuerto Caracas, 13 km era la distancia desde nuestro punto de operaciones.

A las 8 am llegamos al Aeropuerto Caracas, “Oscar Machado Zuloaga”, ¡el abolengo por delante! como dirían en tiempos de la colonia. Este es un aeropuerto privado que despacha vuelos nacionales e internacionales. Sus socios, la mayoría propietarios de aeronaves y dueños o rentadores de los hangares de que dispone, le dan ese toque aparte de estilo y elegancia a lo caraqueño del este.

Acceso único por carretera, aéreas verdes impecables, una zona de estacionamiento cómoda, sala de espera amplia con suficientes sillas, cafetin, baños limpios, ascensor para maletas, ¡que más te puedo pedir, que no te haya pedido!. Un Banco, el BNC, sin colas, con atención esmerada de sus trabajadores, ¡eso sí!, no crean que es el paraíso, tampoco tenía efectivo.

Pedir la cola en avión era una técnica totalmente desconocida para mi, a diferencia del tradicional “autostop” donde levantas el dedo pulgar y te paras a orilla de carretera con cara de tragedia esperando que los conductores se compadezcan de ti; el arte de pedir la cola en avión me resulto totalmente desconocido por lo que tuve que observar, conocer y entender como se maneja el sistema aeronautico, a pesar de que ya tenia algo de conocimiento por mis cursos de Planificación SAR aérea, aún así la cosa no fue fácil.

Debíamos visualizar donde estaban las oficinas de aproximación de trafico aéreo (APP), allí llegan los pilotos a entregar sus planes de vuelo, generalmente los pilotos pasan muy rápido sin dejar chance de intercambiar palabras, y entregan su Plan de Vuelo, así que debíamos ser muy sutiles y sobre todo contar con la suerte de que, quien se acercara a la oficina (se encontraba cerca de la salida, a mano izquierda y lateral al puesto de migración y la Guardia Nacional) efectivamente viajara a Los Roques.

A medida que pasaban las horas de la mañana la sala de espera se llenaba de gente, al rato se vaciaba, nos acostumbramos a reconocer cuales eran los pilotos y nos acercamos a uno que otro con mucha timidez y miedo, ¿disculpe señor, Ud. va a Los Roques?, muchos de ellos nos miraban de reojo, fruncían sus cejas o decían sencillamente “no”.

Nuestra inexperiencia fue de inmediato captada por el personal de seguridad del aeropuerto, quien nos pidió en reiteradas oportunidades que teníamos que estar en la sala de espera, no podíamos estar en el piso correspondiente al embarque de pasajeros y APP. Quien también se percato de nosotros fue un bombero, con quien me anime a conversar y sacarle información.

Freddy (nombre ficticio), el bombero, es de Margarita y estaba esperando una “colita” para Porlamar, así que nos pegamos a él, pues se notaba que conocía los pilotos y la ruta que hacían, ademas, con su uniforme, tenia acceso a la APP y a conocer de primera mano quienes iban a Los Roques. Me sorprendió el nivel de destreza de este hombre, se notaba que había trabajado allí y además que era usuario asiduo de la terminal aérea.

“Tranquilo chamo yo te digo cuales son los pilotos que van a Los Roques”, me dijo Freddy, “de aquí salen muchos vuelos, eso te dan la cola, yo hablo con los pilotos, jodido estoy yo que voy pa’ Margarita y no ha salido nada”, ratifico Freddy llenándome de optimismo. Contar con él fue una bendición.

El día transcurrió entre la sala de espera y la sala de embarque, caminando de un lado para otro, al final de la tarde Freddy me dice: “hoy hubo mucho vuelo a Los Roques, pero iban full. Se fue un gentío en cola, tu viste a la chama que se sentó…” empezó a describirme las distintas caras que habíamos visto durante el día “… esos iban pa’ Los Roques, trabajan allá”.

A las 5:30 pm ya no teníamos esperanza, Freddy nos explica que a esa hora ya no salen vuelos a Los Roques. “Mañana es lunes, vénganse temprano que hay mas chance de irse”. Llamo al señor que nos hacia de taxi y retornamos a Charallave. Freddy nos dice “miren ese capitán va mañana pa’ Los Roques, acaba de entregar el Plan de Vuelo y va vacío, hablen con él”. Así lo hicimos, el capitán nos dijo, “claro, no tengo problema, estén mañana temprano”. El trato y lo atento que fue el piloto (nos miro a la cara) nos lleno de esperanza y alegría. “¡SI, SI! mañana tempranito estamos aquí” festejaba Carlos.

Día 2. Lunes 23 de Julio.

Dicen por allí que la mejor manera de sacudirse lo que molesta es con una sonrisa, eso destruye cualquier intento de molestar nuevamente, amén de toda capacidad de reinventarse por parte del fastidioso.

Eso fue lo que paso, a las 6 am llegamos al aeropuerto con la esperanza de encontrar el gentil piloto, no había nadie, prácticamente abrimos el aeropuerto y nos apostamos al frente de la sala de embarque, eran las 8 am y el piloto no aparecía. Cuando llega Freddy nos dice: “no chamo, ese carajo no entro por aquí, ellos pasan directo con sus carros hasta el hangar y salen, los que entregan el Plan de Vuelo el día anterior hacen eso”. Ni modo, como muchacho enamorado y no correspondido aceptamos el hecho y comenzamos a hacer nuestras solicitudes nuevamente, mente positiva y animo, ya habíamos entendido como era la movida en el aeropuerto.

No se vale poner cara de tragedia para pedir la cola en avión, debes ser resuelto y transparente en la solicitud, teníamos que hacer más amigos entre el personal del aeropuerto, nos recomendaron hacernos amigos de la Guardia Nacional, ellos podrían ayudarnos a conseguir la cola, más adelante entendí que ellos son un decorado más del aeropuerto, quienes mandan allí son los dueños, socios y clientes.

Este día se agrego a los buscadores de cola una familia compuesta de dos niñas, la madre y lo que supongo era la pareja de la madre. Querían ir a Margarita, venían de Maiquetia pero lo oneroso del pasaje y todo el caos que involucra un viaje aéreo los habían obligado a pedir la cola.

Eramos 7 los que estábamos en la lista de “cola”, Freddy, Carlos, la familia de 4 y yo, el día transcurrió como el anterior, vimos mucha gente que iba a Los Roques pero ya tenían cuadrada la cola, los agentes de la Guardia Nacional fueron muy amables y una de ellas, muy pilas por cierto, le resolvió la cola a varios, claro está, ya la conocían y ella solo intentaba convencer a los pilotos que llevaran a un residente o un trabajador hasta el archipiélago.

Con Edgardo y TLT

Con Edgardo y TLT

No había cola para Margarita, no había cola para Los Roques, a los 7 en cola se suma este día dos más, Edgardo de La Tele Tuya, el narrador de los partidos de fútbol, y su esposa.

El numero de “coleros” era alto, eso no nos hacía sentir solos en la batalla, pero 9 era un número peligrosamente alto, las probabilidades de que saliéramos todos eran nulas y obviamente nadie aseguraba que se respetara un orden.

A las 4 de la tarde se incorpora una señora, su pareja y un joven quienes van a Los Roques también. Esta señora, cuyo nombre no recuerdo, nos decía que trabajaba en Los Roques, era la encargada de las plantas dezalinisadoras, en plena conversación recibe una llamada desde el archipielago donde le informan que una de las plantas “esta echando humo”. Ella se alarma y se estresa pues debía llegar a Los Roques “hoy mismo”.

A eso de 5 pm la señora reconoce a un piloto, se le acerca y le pide el favor, el piloto le dice, “solo dos”, ¡coronada!, se va ella y su hijo, la pareja se queda junto a nosotros.

El animo estaba por el piso, así que me dedico a hacer un Plan B.

Día 3. Martes 24 de Julio.

Día no laborable, a las 6 am de nuevo en el aeropuerto, renovamos las esperanzas y seguimos nuestro ritual, la familia llevaba dos días durmiendo en el aeropuerto, los GN le habían ofrecido hospedaje, sobre todo por las niñas.

La familia logro irse a Puerto Ordaz, se fue también Freddy, Edgardo no subió ese día, eramos 3 en cola, bien temprano un piloto grita “epa llevo un puesto vació pa’ Los Roques”, tuve que tomar una decisión, me iba yo o Carlos, como no quería dejarlo solo ni dejarlo ir solo cedí el puesto a la pareja de la señora de la Planta desalinizadora, a Emerson. Uno menos pero pintaba bien el día para llegar a Los Roques.

No ocurrió nada interesante durante el día, logramos una relación mas cercana con los GN y con migración, ya se compadecían de nosotros.

La señora de las plantas desalinizadoras nos había comentado de un barco que sale de la Guaira todo los jueves rumbo a Los Roques, generalmente lleva provisiones y “da la cola” a un cupo máximo de 18 personas, eso si “esa vaina tarda como 15 horas en llegar”.

PLAN B: “Carlos, si no logramos la cola en avión nos vamos pa’ La Guaira y pedimos la cola en barco” le decía a mi mochilero junior. Este mostraba su frustración de distintas maneras, una de ellas lanzando el mandála antiestres típico de él: “COÑO MANO QUE LADILLA, YO QUIERO ESTAR EN LOS ROQUES YA”.

Volvimos a Charallave, compramos algunos insumos entre ellos un arma disuasiva llamada CHOCOLATE; queríamos imitar a Don Juan Manuel Blanco y Palacios del libro Los Amos del Valle de Herrera Luque, quien durante su visita a Napoles en el siglo XIV logro encantar a todo el reino con la misma arma. En nuestro caso queríamos encantar a las chicas de migración, GN y seguridad del aeropuerto, llave casi segura para obtener la “ansiada cola”.


¿Quieres viajar a Los Roques?, consulte nuestros paquete LOS ROQUES FULL, no se arrepentirá:


  • 0

Los Roques en mochila – ¡OH CHARALLAVE!

Tags : 

Charallave y su tren

Ya solo nos separaba de Los Roques 154 km desde Caracas, habíamos descontado poco mas de 650 km desde nuestra natal Mérida.

El animo alto y mucha convicción, el 21 de Julio debíamos llegar a Charallave y si lográbamos llegar bien temprano podíamos acercarnos al Aeropuerto Caracas (Aeropuerto de Charallave) donde, si las condiciones eran propicias podíamos conseguir una “cola” hasta el archipiélago. Las investigaciones y consejos recibidos nos indicaban que es mucho más fácil llegar a Los Roques a través de Charallave que por Maiquetia. Un tiquet de avión para un vuelo comercial tiene el costo de ida y vuelta en 250 dolares (para este día aún no digería muy bien la necesidad de cambiar los bolívares en dolares de manera automática para hacerse una idea de la cantidad de dinero en moneda nacional) lo que equivalía a la fecha a 750 millones de bolívares fuertes, es decir 7 mil 500 bolívares soberanos. Resulta bastante evidente que el precio es prohibitivo para los 30 millones de Venezolanos que habitamos esta tierra.

Ya había desarrollado mentalmente la ruta con la ayuda de google.maps, llegar a La Bandera, ir en metro hasta la estación La Rionconada, allí tomar el tren hacia Los Valles del Tuy y ya estaríamos en Charallave. Así ocurrió y a las 9 y 30 estábamos en Charallave, de manera increíble el metro y el tren estaban con poca gente y agradables para ser usados, pero no todo resulta como debe y menos en Venezuela, no debía faltar ese condimento a documental de National Geographic, “Preso en el extranjero” o “Fronteras peligrosas de América Latina” del canal ID.

A lo NatGeo

Deambulábamos hacía la salida de la Estación del tren de manera placida, la estampida de personas era espectacular, cada quien parecía tener más prisa que el otro, Carlos y yo avanzábamos con nuestros morrales de montaña tratando de evitar el choque con aquellos apurados ciudadanos cuya mirada se posicionaba solo en la salida de la estación. Nuestra parsimonia era típica de un andino (gocho como les dicen por acá), llegando a la salida un hombre de mediana estatura levanta su cabeza entre la multitud y empieza a seleccionar a ciertos individuos, entre ellos a Carlos. Yo aún no entendía lo que pasaba, así que me le acerque al hombre identificándolo como un Policía Nacional y de inmediato predije lo que venía.

El hombre me señalo a mi también para que pasáramos a la oficina de policías junto a otros tantos seleccionados por él y otro sujeto que se mezclaba entre los quizás cientos de usuarios que descendían del tren.

Sin ningún apuro le dije a Carlos, “Ok, vamos”, el funcionario nos señalo una puerta que tenia semi pintado el logo de la Policía Nacional Bolivariana. Al entrar a esa suerte de oficina comenzamos a notar el numero de personas que fueron “gentilmente invitadas”.

Una especie de mujer (sin ánimos de ofender al genero) se encontraba en toda la entrada metiéndose dentro del pantalones su camisa de PNB gesticulando cual macho alfa las siguientes palabras: “bueno mamaguebos, si no quieren que los detengan no salgan de sus casas”, levantaba las manos al mejor estilo malandro. Que orgulloso me encontraba de este cuerpo policial, su educación era la más exquisita muestra de dedicación y respeto al prójimo. Al concierto de insultos a quienes nos habían “invitado”  se unían 3 o 4 funcionarios mas, quienes proferían insultos mas bondadosos que aquella mujer.

“Piernas abiertas todo el mundo”, fue la orden que recibimos, “tiren sus morrales al piso”. Obedecimos, miraba a Carlos para que se quedara tranquilo y cooperáramos con la autoridad. Estábamos en el medio de la fila de 10 o 12 personas a requisar, los agentes empezaron por las esquinas, protestas, mentadas de madre semi silenciosas, la mujer policía pegando gritos, todo un caos. Cuando nos toco a nosotros la tensión de los agentes ya se había relajado, se habían insultado lo suficiente, o quizas nuestra calma típica andina les bajo dos (o nivel), uno de ellos nos ordena que abriéramos las maletas, así lo hicimos, salio de mi morral comida, ropa y papeles, el agente me pregunta: “¿de donde son Uds.?”, “de Mérida” conteste, “y a que se dedica ciudadano” volvió a preguntar, “soy docente” conteste. De inmediato se sintió la relajación del ambiente, Carlos se apuro a decir que venia conmigo y termine diciéndoles que veníamos de vacaciones. El funcionario termino la inspección y nos pidió recoger y guardar nuestras cosas, podíamos irnos. Quedaron en la sala solo dos personas, uno de ellos tenia unos paquetes de algo parecido a salsa de tomate y mayonesa en sobre, los policías estaban contentos, parece que habían hecho bien la pesca, supongo que algo de esa mercancía quedo para ellos.

¡OH CHARALLAVE!

Luego de nuestra experiencia NatGeo empezamos a buscar un apartamento que un amigo nos facilito para, en caso de no tener suerte en conseguir la cola nos devolviéramos a pasar la noche allí, era como nuestro puesto de operaciones, desde allí salíamos o retornábamos si era necesario y el objetivo (llegar a Los Roques) no era cumplido.

Decidimos tomar todo con calma, la suerte nos había sonreído hasta ese día, así que nos preguntamos, ¿por qué retarla?, ¿por qué no pasar una noche en Charallave?, así fue, paseamos por Charallave (no hay mucho que conocer), nos tomamos unas cervezas, compramos algunas provisiones, descansamos y nos mentalizamos para lo que pensamos seria el viaje definitivo.


¿Quieres viajar a Los Roques?, consulte nuestros paquete LOS ROQUES FULL, no se arrepentirá:


  • 0

Los Roques en mochila – La Salida

Tags : 

Vía Barinas, aguantando los últimos aires fríos del páramo

Para algunos es quizás impensable disfrutar las paradisiacas playas de Los Roques, y es que por varias razones en el imaginario mochilero se nos ha dicho que ir a Los Roques implica desenvainar ingentes cantidades de dinero, sobre todo en moneda extranjera, vale decir dólares. Y tal decir no es falso, sin embargo los límites a la aventura lo pones tú, mejor dicho tu cabeza.

En las entradas que escribiré a continuación relatare algunas de mis vivencias en este viaje soñado a Los Roques, y que si tienes pensado hacer uno como mochilero, algunas vivencias y consejos te serán útiles.

Resumo aquí mi vivencia de mochilero por el mes de agosto de 2.018 en este paraíso venezolano, lleno de contradicciones, bellezas escénicas y naturales que te harán, como buen mochilero, decir al final: ¡VALÍO LA PENA INTENTARLO!.

Aproximación e intentos de arribo a Los Roques

No es un secreto lo difícil que es moverse en Venezuela en estos duros momento de crisis, resulta mas dramático si intentas viajar en autobús, debes llenarte de paciencia, ingenio y mucha soltura, si te pones mente cuadrada no llegarás muy lejos.

Salimos de Mérida un 20 de Julio, Carlos (mi aprendiz de mochilero) y yo, nos propusimos la ruta Mérida- Barinas como prioridad, ya que boletos en autobús directos a caracas son incomprables debido a las roscas y el negocio con el efectivo que se mueve en el mundo subterráneo del terminal de pasajeros. Solo contábamos con escasos 1 millón 300 mil bolívares en efectivo, es decir lo suficiente para un par de empanadas y un agua mineral.

A las 2 pm logramos salir de la ciudad, dejamos el basurero en la cual la han convertido sus gobernantes, dejamos atrás una ciudad que muere a las 5 de la tarde cuando un ejercito de personas huyen de sus lugares de trabajo para intentar llegar a sus casas con el poco transporte publico que hay, huimos si, del infierno en que se ha convertido la hermosa ciudad de Mérida. Primera vez que me siento contento, tranquilo y feliz de dejar la ciudad que una vez fue casi perfecta  para vivir, ciudad ejemplo para el resto del país, hoy esa ciudad no existe, me recuerda mucho los tristes pasajes, calles y recovecos cercanos al terminal de Maracaibo, Mérida es hoy un relleno sanitario.

Sin problemas y con el efectivo aún completo llegamos a Barinas a las 7 pm, de inmediato me pongo a buscar boletos para cualquier lugar que nos acerque a Caracas, solo una línea de autobuses ofreció la ruta, hasta Maracay, no dudamos en comprar los boletos pero se nos presentaba el problema del efectivo, pues exigían en la línea que una parte la pagáramos en efectivo y otra con transferencia, sacrificar el efectivo comenzando el viaje era muy arriesgado, así que luego de varias conversaciones, ir y venir a los andenes, la chica de la oficina nos pide 300 mil en efectivo y el resto, 800 mil, en transferencia, acepte de inmediato. Mientras transaba el pago se acerca un pasajero que nos dice que logro obtener 600 mil bolívares en efectivo comprando una caja de cigarros por medio de punto a un señor de bigotes blancos que se para frente a los taxis. De alguna manera tenia que recuperar el efectivo que estaba desembolsando por los boletos, así que me fui a la puerta del terminal y hable con el hombre, quien me dijo, “si, comprate una cajita de cigarros en la licorería y me la traes, yo te doy 600 mil bolos”. Así lo hice, compre una caja de cigarros en 2 millones 500 mil bolívares y se la di al señor, quien me entrego una bolsa con efectivo, ” aquí hay 600 mil bolos mi pana, gracias, sabes yo vendo cigarros detallados allá abajo en el semáforo, con esta vuelta que me haces me resuelvo”, en verdad no me interesaba entender o escuchar la justificación a la trampa que estaba haciendo el señor bigotudo, asi que tome mi bolsa y me meti de nuevo al terminal, encuentro a Carlos y le digo, “listo, recuperamos el efectivo, un ojo de la cara pero prefiero estar seguro”.

A las 9 pm sale nuestro bus a Maracay, a las 5 am llegamos a destino y casi de inmediato tomamos un autobús hasta Caracas por solo 200 mil bolívares. El autobús venia de algún lugar del Llano y quedaba casi vació en Maracay, así que recogió pasajeros, nos toco frente al baño, un lugar no muy privilegiado, pero, le justificaba a Carlos, la idea era llegar lo antes posible a Caracas.

A las 8 am del 21 de Julio ya estábamos mas cerca de Los Roques, llegamos a Caracas, esa es otro historia.


¿Quieres viajar a Los Roques?, consulte nuestros paquete LOS ROQUES FULL, no se arrepentirá:


¡Seguridad y Responsabilidad!